Me suele pasar, si. Esto de calcular mal. Y pensar, por ejemplo, que la cuestión esta
jodida, pero no
taaan jodida como verifico
después. No sé si será
falta de experiencia o ingenuidad. Pero por ejemplo, suelo no calcular bien el porcentaje de gente de mierda sobre la gente buena, aunque con el tiempo fui perfeccionando esa ecuación, todavía me sorprende
hasta donde estoy rodeada de miserables y cuan miserables pueden llegar a ser.
Entonces me pasa que yo arranco...
ruhmruhmm, voy así con mucha pila, segura de lo que hago y calculando claro que hay
obstáculos. Pero no semejante
paredón.
No ese estamparme la nariz contra las rocas.
Y me levanto así, con un ojo menos, con una cacho de brazo que
perdí por
ahí...
Y vuelvo a casa. Donde por suerte estas vos para
remendarme un poco, donde
están ustedes para
iluminarme mucho. Y prefiero quedarme
acá,
autointernada en terapia hogareña, porque eso de afuera me espanta y me lastima. Aunque sea un par de
días, hasta juntar fuerzas para volver a salir.