
Si caigo, habré conquistado la fama.
La gente dirá: 'Gilgamesh cayó
luchando contra el fiero Humbaba!...
Estoy decidido a penetrar en el bosque de los cedros,
Hasta ahora es feliz mi corazón:
oigo este canto, veo una flor
quiero fundar mi gloria.
Érase en Sumer, entre la confluencia de los ríos Tigres y Eufrates, hace unos cinco mil años, que vivía una hermosa princesa de largos cabellos, llamada Ninsun. Un mal día, Ninsun cayó gravemente enferma y nadie en la corte sabia que hacer para que se reponga la princesa. El sacerdote real le trajo entonces un potaje preparado con una mezcla de hierbas en una copa y se lo dio de beber a Ninsun. Pero el brebaje hizo que nuestra princesa perdiera la razón por horas, sus ojos grandes se abrieron mucho mas grandes y vio caballos de fuego volar por el cielo, se subió al carruaje hasta llegar donde el Dios Abu y la diosa se encontraban orando, se inclino ante ellos y les suplico que curen su mal. El dios Abú la beso en la frente, y la rozo con su larga barba. Y así Ninsun, luego de un breve desmayo, despertó sintiéndose mucho mejor. Ante la alegría de la milagrosa cura, se organizo una fiesta en el palacio, vinieron músicos invitados a tocar con sus enormes arpas, y los pobladores de Sumer trajeron ofrendas para compartir. Esa fue la primera fiesta que se hizo en el mundo y desde entonces el sacerdote y los dioses se hicieron muy populares, así como el brebaje que preparo para Ninsun. En la fiesta todos se pusieron muy contentos con el potaje y más la princesa que se enamoro de un leñador y vivió muy feliz para siempre.